Jefe, ¿me puede adelantar el sueldo?
En el bloque Cinefilia (inventado por mí, para mí, para recordarme lo hermoso que el cine es) vi Confessions of Shopaholic o Loca por las Compras. La decisión la tomé porque necesitaba algo light para relajarme, no ha sido un buen mes y quería reirme con algo (a mí parecer) sin sentido.
Pero qué ocurrió. Oh, sorpresa!. Valorar por la carcaza es signo de torpeza, porque de esto supuestamente light, saqué algo en limpio.
Rebecca, una adicta a las compras, el uso indiscriminado de las tarjetas de débito y a la ropa de marca, pierde todo lo importante que tenía en su vida debido a su irresponsabilidad.

Así como ella confiesa y admite en el grupo de Compradores Compulsivos (algo así como AAA para alcohólicos) que tiene un grave problema, confieso yo que también soy una IRRESPONSABLE. Tomo aire y me insipiro (con Every little thing she does is magic, gentileza de mi twitter amiga @Maquetita) para pararme frente al que me esté leyendo y decir: El desorden que tengo en mi vida personal se refleja directamente en mi desastroza situación financiera.
Supuestamente, cuando uno crece debería ir aprendiendo, pero con los años me he puesto cada vez peor con esto de las compras… y eso de que no recuerdas en qué gastaste el dinero, pasa, me pasa cada semana y eso no puede ser posible!!!. No puede ser que a comienzos de mes, sepa que antes de terminarlo estaré con cifras más que negativas en mi cuenta corriente.
Ordenarme?, sí.
Moderarme?, sí.
No tentarme?, sí.
Es cierto también, que cuando nos miramos al espejo y vemos que esa polera, vestido, pantalones o botas, te quedan tan bien es inevitable pensar en que merece la pena y es necesario llevarlo todo.
Y es que debo hacer un compromiso. Primero conmigo, y luego ante todos ustedes, de saber poner en la balanza qué vale más, si el pantalón que tan bien me queda o mi colon (no se imaginan cómo sufre cuando veo que mi cuenta y chequera están casi vacías a mitad de mes). Salud ante todo es lo que digo…mental sobre todo.
Veremos qué sucede con este compromiso público que he tomado. Porque créanme, no es fácil reconocer que tenemos que cambiar lo incorrecto, sobre todo cuando es algo que nos gusta tanto.Y es que muchas veces valoramos demasiado la imagen y no tanto lo que tenemos ya, y puede que no sea todo lo que queremos o soñamos, pero si nos provee de lo necesario para vivir, puede que valga más que el par de sandalias de fiesta de 90 mil pesos que vi en Nine West -que por cierto, se me ven de lo mejor ;) -.
2 years ago